Entrena tu creatividad, a través de Visual Thinking

Sábado, 27 de Enero de 2018

“Levanten la mano los que sepan dibujar”. Así comenzó el taller de Visual Thinking del que disfrutamos el pasado 27 de enero. Sólo unos pocos levantaron la mano.

“Ahora levanten la mano quiénes dibujaban de pequeños”. Ahora sí, prácticamente todas las manos arriba.

“¿Recuerdan cuándo dejaron de dibujar?”. No. Nadie lo recuerda a ciencia cierta, pero sucedió. Hubo un momento en nuestras vidas en el que dejamos de expresarnos con imágenes y empezamos a hacerlo con palabras. Curiosamente, todos hemos oído alguna vez aquello de “una imagen vale más que mil palabras”.

Al igual que Saint-Exupéry, puede ser que hayamos dejado de dibujar a la edad de seis años, cuando los mayores confundieron una boa constrictora, que se había tragado un elefante, con un sombrero.

Ale Furvis fue nuestro Principito particular, pero no nos pidió que dibujáramos un cordero, sino que nos guió para que descubriéramos que todos sabemos dibujar, que expresar nuestras ideas visualmente es casi tan sencillo como dibujar una círculo, una flecha, un rectángulo. Todos sabemos hacer eso, ¿cierto? Parece bastante simple: con dibujos sencillos podemos expresar nuestras ideas. Sin embargo, nuestro crítico interior nos dice una y otra vez que es más fácil dibujar un robot (una creación de nuestra imaginación, que no tiene por qué parecerse a nada más), que dibujar un caballo. ¿Qué pensarán los demás si mi caballo no se parece a un caballo?

Aprendimos que el Visual Thinking no consiste en dibujar la realidad, sino en representar gráficamente una idea, un pensamiento, una forma de ver el mundo a través de nuestros ojos. Y, para ello, existen tantas formas de hacerlo como seres humanos en este planeta. Cada uno de nosotros somos capaces de representar gráficamente el mapa de nuestra vida: las cosas que nos gustan, aquello que se nos da bien hacer, los afectos, los miedos, los deseos. Todo ello forma parte de nuestro mapa personal, incluso las expectativas de nuestros afectos, que a menudo nos impiden avanzar.

Alessandra nos contó una historia (bueno, nos contó varias historias a lo largo del taller), pero hubo una que quedó en mi mente y aún pienso en ella: antiguamente, existían básicamente dos tipos de mapas del mundo: unos llenos de cosas reales o imaginarias, y otros vacíos. Aquellos países que dibujaban los mapas del mundo llenos, llenitos de cosas, tenían también los mejores barcos para hacerse a la mar y descubrir otros lugares, pero como pensaban que el mapa estaba ya completo, sus naves grandiosas se quedaron amarradas en el puerto. Pero existieron otros navegantes que plantearon el mapa del mundo como un territorio vacío, con líneas por descubrir, con límites por dibujar. Así se lanzaron a la mar, con pequeñas embarcaciones y dispuestos a dibujar ese mapa que aún no conocían. Y así fue como esos aventureros, en sus barcos pequeñitos, descubrieron nuevos territorios más allá del horizonte.

Nosotros hemos descubierto, de la mano de Alessandra, que el pensamiento visual consiste en poner en imágenes sencillas cualquier cosa que queramos crear, porque si somos capaces de representar algo visualmente, también podemos crearlo.

Y tú, ¿cuándo has dejado de dibujar?

Paula Arrigoni

 

 

 

 

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